
“El compliance representa un pilar estratégico para la sostenibilidad y para la confianza empresarial”

En un entorno empresarial cada vez más exigente en materia de transparencia, ética y gestión de riesgos, el concepto de compliance o cumplimiento ha pasado de ser una herramienta complementaria a convertirse en un elemento central dentro de la llamada gobernanza corporativa.
Además, la correcta aplicación del compliance no solo permite prevenir riesgos legales y reputacionales, sino que también se consolida hoy como un motor clave dentro de las estrategias de sostenibilidad de las organizaciones.
En entrevista para Reporte ASG, Samuel Acuña, presidente de la Sociedad Venezolana de Compliance y director de la firma Sciety Compliance, analiza no solo cómo ha evolucionado el cumplimiento corporativo en Venezuela, sino también por qué su integración con los criterios ASG resulta determinante para fortalecer la reputación y la credibilidad empresarial.
Acuña también destaca que, en un contexto donde la confianza se ha convertido en un activo estratégico, el compliance emerge como una herramienta indispensable para las empresas que buscan no solo cumplir con la normativa, sino también consolidar una cultura ética, sostenible y alineada con las exigencias del mercado global.
¿Cómo ha evolucionado la percepción del compliance dentro del empresariado venezolano en los últimos años?
Desde la Sociedad Venezolana de compliance venimos trabajando de forma constante desde 2019 en la difusión de esta herramienta, y lo que hemos visto es una evolución importante. En el ordenamiento jurídico venezolano han surgido nuevos instrumentos legales, como la Ley Orgánica de Extinción de Dominio, que han generado un impulso adicional para el desarrollo del compliance empresarial.
Además, recientemente hemos observado un repunte significativo en la necesidad de implementar sistemas de cumplimiento de forma más estructurada. El empresariado venezolano siempre ha tenido prácticas de cumplimiento, pero ahora la diferencia es que se están aplicando de manera metodológica, lo que permite hablar de sistemas más robustos y eficaces.
¿De qué manera un sistema de compliance robusto puede proteger la gobernanza de una empresa frente a riesgos de corrupción?
El primer paso es que las empresas conozcan sus riesgos. Cada organización debe entender su modelo de negocio, identificar sus áreas sensibles y, con base en ello, diseñar un sistema de controles, políticas y procedimientos.
Ese sistema permite prevenir, gestionar y mitigar riesgos asociados a sus operaciones, productos o servicios, incluyendo la relación con entes reguladores. En esencia, el compliance funciona como un escudo que protege la integridad de la empresa frente a posibles prácticas ilícitas.
¿Cómo se pueden integrar las políticas de compliance dentro de la estrategia ASG que maneje una empresa?
Existe una relación directa entre el compliance y los criterios ASG. El componente de gobernanza dentro del enfoque ASG (ambiental, social y gobernanza) requiere mecanismos claros de control, supervisión y evaluación, y allí es donde este concepto juega un rol fundamental.
Además, el compliance permite implementar políticas concretas, monitorear su ejecución y medir resultados. Es decir, traduce los principios de sostenibilidad en acciones verificables dentro de la organización.

¿Qué tan determinante es tener un sistema de compliance eficiente en aquellas empresas que buscan inversión internacional?
Es completamente determinante. Las empresas, al igual que las personas, buscan relacionarse con actores que compartan sus valores. Las compañías internacionales, especialmente aquellas con una cultura sólida de cumplimiento, exigen que sus aliados, proveedores o socios estratégicos también tengan sistemas de compliance robustos. Esto genera confianza y facilita las alianzas.
Para las empresas venezolanas, contar con estos sistemas no solo mejora su reputación, sino que también abre puertas a oportunidades de inversión y colaboración internacional.
¿Qué indicadores o metodologías permiten medir la efectividad de la aplicación de un sistema de compliance en las empresas?
Existen varias herramientas. Un referente clave es la norma ISO 37301, que establece lineamientos para evaluar la eficacia de los sistemas de cumplimiento. Además, se pueden utilizar indicadores de desempeño (KPI), auditorías de cumplimiento y mecanismos de seguimiento continuo. Todo esto permite ajustar controles y mejorar la gestión de riesgos.
Es importante destacar que la medición constante es fundamental para garantizar que el sistema funcione y evolucione según las necesidades de cada empresa.
¿Qué rol cumple la figura del oficial de cumplimiento dentro de la estrategia de compliance en una empresa?
Hoy hablamos más de la “función de cumplimiento” que de una persona específica, para evitar la percepción de que se trata de un rol meramente fiscalizador. Sin embargo, esta función es esencial dentro de la organización, ya que se encarga de diseñar, implementar y supervisar los sistemas de cumplimiento.
Dependiendo del sector, esta función puede ser interna o tercerizada. No obstante, cuando existen obligaciones legales, como en la prevención del lavado de dinero, es necesario contar con un oficial de cumplimiento dentro de la empresa.
¿Cuáles son los principales desafíos para consolidar una cultura de compliance en todos los niveles de una organización?
El mayor riesgo es que el compliance se quede en el papel, en un informe o en una oficina. Hay dos factores clave: el liderazgo y los colaboradores.
El compromiso debe venir desde la alta dirección, pero también debe ser adoptado por todos los niveles de la organización. Si uno de estos elementos falla, el sistema pierde efectividad. Por eso, el compliance debe convertirse en parte de la cultura corporativa.

¿ Venezuela se encuentra hoy alineada con los estándares internacionales que existen en materia de cumplimiento?
La respuesta depende del área que se analice. En temas como prevención de legitimación de capitales o seguridad laboral, Venezuela cuenta con marcos relativamente desarrollados. Sin embargo, hay áreas donde existe rezago, como la gestión de riesgos penales, anticorrupción o protección de datos.
A pesar de esto, es importante destacar que muchas empresas venezolanas han adoptado prácticas de compliance de forma voluntaria, lo que demuestra un avance significativo en la cultura empresarial.
¿Cómo pueden las pequeñas y medianas empresas implementar sistemas de compliance de manera efectiva?
Los estándares internacionales, como las normas ISO, están diseñados para ser aplicados en empresas de cualquier tamaño. La clave está en entender el negocio, identificar sus riesgos y adaptar el sistema de cumplimiento a su realidad.
No se trata de copiar modelos complejos, sino de construir un sistema proporcional a las necesidades de cada organización.
¿Qué acciones impulsa la Sociedad Venezolana de compliance para promover esta cultura en el sector empresarial nacional?
Desde 2019 hemos venido trabajando intensamente en la difusión del compliance a través de actividades académicas y alianzas institucionales.
Al respecto, hemos contado con el apoyo de universidades como la Universidad Metropolitana y con iniciativas como el Observatorio de Buenas Prácticas, lo que nos ha permitido fortalecer la formación y el intercambio de conocimientos.
Nuestro objetivo es claro: seguir promoviendo una cultura de cumplimiento que contribuya a la transparencia, la sostenibilidad y el fortalecimiento del tejido empresarial venezolano.


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