
"La transición energética ya no depende solo de la tecnología, sino también del acceso al financiamiento"

Los modelos de financiamiento para proyectos solares están cambiando la forma en que las empresas adoptan energías limpias. En conversación con Reporte ASG, Valentina Salazar, CEO de la compañía Griin Energy, explica cómo los contratos de compraventa de energía (PPA), el leasing y nuevas estructuras financieras están eliminando una de las principales barreras para acelerar la transición energética en América Latina: la inversión inicial.
Desde Colombia, Salazar habló sobre los retos que enfrenta la transición energética en América Latina y el papel que desempeñan modelos como los contratos de compraventa de energía (PPA), el leasing y otras alternativas de financiamiento para acelerar la adopción de energías renovables en el sector empresarial.
Sostiene la líder de Griin Energy que el principal desafío ya no es tecnológico, sino financiero, y explica cómo las empresas pueden reducir sus costos energéticos mientras fortalecen sus estrategias de sostenibilidad.
Griin Energy plantea una idea muy poderosa: "financiar el presente para acelerar la transición energética". ¿Cómo están logrando que la energía solar sea más accesible para las empresas de la región?
El principal obstáculo ya no es la tecnología. Hoy contamos con fabricantes y proveedores de primer nivel, y la energía solar ya es una alternativa competitiva.
La verdadera barrera está en la forma de financiar los proyectos. En Griin Energy cambiamos esa conversación. En lugar de pedirle a una empresa que destine una inversión importante para instalar un sistema solar, le proponemos continuar utilizando su capital para fortalecer su negocio mientras reduce desde el primer día el costo de su factura eléctrica.
Nosotros financiamos la inversión inicial, estructuramos el proyecto y asumimos toda la gestión. Así, la empresa deja de tomar una decisión de inversión para pasar a tomar una decisión operativa. Esa diferencia elimina una de las principales barreras de entrada para adoptar energía solar.
En el mercado suelen escucharse conceptos como contratos PPA o leasing energético. En términos prácticos, ¿cómo funcionan estos modelos para una empresa?
Intentamos dejar a un lado el lenguaje técnico porque muchas empresas no están familiarizadas con estos conceptos. Nos gusta explicarlo como si fuera una suscripción.
Si hoy una empresa paga un millón de pesos mensuales por electricidad, nuestro objetivo es reemplazar ese gasto por un pago menor, por ejemplo de 700 mil pesos, obteniendo ahorros inmediatos sin realizar una inversión inicial.
La empresa continúa pagando por el servicio de energía, pero ahora lo hace bajo un modelo que incorpora generación solar instalada en sus propias instalaciones. Al finalizar el contrato, además, el sistema pasa a ser propiedad del cliente.
En la práctica, la empresa adquiere el activo de manera gradual mientras obtiene beneficios económicos desde el primer día.
¿Cómo logran integrar estas soluciones dentro de una estrategia corporativa de sostenibilidad?
Muchas organizaciones llegan pensando únicamente en cumplir objetivos ambientales. Lo interesante es que sostenibilidad y rentabilidad no son conceptos separados.
Cada proyecto genera indicadores ambientales perfectamente medibles, como toneladas de CO₂ evitadas o el equivalente en árboles plantados, mientras al mismo tiempo produce ahorros económicos.
Nosotros acompañamos a las empresas durante todo ese proceso, diseñando una estrategia que les permita medir, reportar y comunicar esos resultados mediante informes periódicos adaptados a sus necesidades.
¿Qué tipo de empresas están liderando actualmente la adopción de estos modelos?
Las grandes compañías y las multinacionales fueron las primeras en recorrer este camino. Ya cuentan con áreas de sostenibilidad consolidadas, conocen el funcionamiento de estos modelos y entienden el valor estratégico que representa operar con energías renovables.
Sin embargo, ese liderazgo también está abriendo el camino para las medianas y pequeñas empresas, que hoy observan casos exitosos y comprueban que la tecnología funciona, genera rentabilidad y produce impactos positivos desde el punto de vista ambiental, económico y social.
Uno de los principales desafíos de la transición energética sigue siendo el financiamiento. ¿Qué papel desempeñan los fondos de inversión y las empresas EPC en este proceso?
La transición energética solo será posible mediante un esfuerzo colaborativo. Las empresas EPC son fundamentales porque ejecutan los proyectos y garantizan los estándares técnicos de calidad. Por otra parte, los fondos de inversión aportan el capital necesario para escalar este tipo de iniciativas.
En Griin Energy actuamos como el articulador entre ambos mundos: estructuramos proyectos financieramente atractivos para los inversionistas y operativamente eficientes para las empresas.
Solo cuando estas tres piezas trabajan de forma coordinada es posible acelerar la transición energética.
¿Cómo miden el impacto de estos proyectos?
Es uno de los aspectos más satisfactorios de nuestro trabajo porque los resultados son completamente medibles.
En el componente ambiental podemos cuantificar las toneladas de dióxido de carbono evitadas y otros indicadores equivalentes que compartimos periódicamente con nuestros clientes.
En el aspecto económico medimos el ahorro real obtenido por cada empresa.
Toda esa información permite demostrar que la sostenibilidad también fortalece la competitividad empresarial al reducir costos operativos y mejorar el posicionamiento de las organizaciones frente a clientes e inversionistas.
¿Qué tendría que cambiar para que la energía solar deje de ser una alternativa y se convierta en un estándar para las empresas de la región?
Más que cambiar, necesitamos acelerar varios procesos. El primero es ampliar el acceso al financiamiento. Existe interés por parte de las empresas, pero muchas desconocen que ya existen modelos que eliminan la inversión inicial.
También necesitamos regulaciones más ágiles e incentivos que faciliten la implementación de estos proyectos. Y, finalmente, debemos fortalecer la educación empresarial.
Con frecuencia los clientes preguntan cuál es la trampa. La realidad es que no la hay. Si una empresa puede reducir costos, disminuir emisiones y hacerlo sin realizar un desembolso inicial, estamos frente a una decisión que tiene sentido desde cualquier perspectiva.
La transición energética ya no depende de si ocurrirá o no. La verdadera pregunta es quién se adelantará y quién llegará tarde.
Como startup que participó en Starco 2026, ¿cómo observa el papel del ecosistema emprendedor en la aceleración de la transición energética en América Latina?
Las startups tenemos una ventaja muy importante: la velocidad: Podemos probar modelos nuevos, adaptarnos rápidamente y resolver problemas que llevan años esperando soluciones.
Eso resulta especialmente valioso en la transición energética, porque el tiempo juega un papel determinante. Eventos como Starco demuestran que el ecosistema ya no está hablando únicamente de ideas, sino de soluciones reales que están llegando al mercado.
Existe una enorme ambición por innovar y creo que los próximos años serán decisivos para consolidar esta transformación.


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